Asociación Antahkarana

Los actos de generosidad hacia el prójimo…actos de bondad…solo cuentan si los hacemos sinceramente. Quienes buscan su recompensa espiritual en un acto así no lo consiguen.
Ayudar a otras personas no es una opción, es una necesidad biológica en las personas que han llegado a un cierto nivel de conciencia.
Cada acto de bondad que hacemos por alguien reanima nuestra propia fuerza vital y la fuerza vital de la otra persona.
Muchas tradiciones espirituales y religiosas comparten la misma regla de oro ” Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti” No, como nos tratamos a nosotros mismos… pues muchas veces nos maltratamos.

Cuando sinceramente ayudamos a alguien, o le obsequiamos una sonrisa sincera… o unas palabras amables, lo primero que manifestamos es que nosotros espiritualmente estamos bien. Nos reconforta el poder hacerlo…porque manifestamos el amor que sentimos. Esto no quiere decir que no tengamos nuestras batallas internas, que la vida nos sea completamente benigna o que sepamos todas las respuestas.
Cada uno de nosotros tiene unos retos que enfrentar, la actitud con la que los enfrentamos dice mucho de nuestra evolución espiritual. Solo hay que fijarse en nuestro derredor para comprobar como enfrenta cada uno sus retos.
No podemos obligarnos a ser como no somos…aunque podemos intentarlo por interés propio durante un cierto tiempo. Nadie consigue fingir lo que no es todo el tiempo y con todos.