Asociación Antahkarana


Acabo de leer el libro de Alice Miller- El cuerpo nunca miente

La autora nos cuenta, a lo largo del libro, ejemplos de personajes muy famosos que ilustran su enunciado. Nos cuenta como nos afecta el maltrato que recibimos en la infancia, por nuestros familiares mas directos. Y tod@s, en diferente grado, lo recibimos.

Es un libro muy duro.
Nos hace recordar… si somos capaces de ello, como nos afectó su comportamiento.
La autora narra historias muy fuertes. Afortunadamente no tod@s hemos sufrido abusos sexuales, torturas muy fuertes o abandonos… pero a cierto nivel, si que todos experimentamos carencias.
Es una necesidad vital en la infancia recibir el calor humano, el amor…la aceptación, de quienes han de proporcionarnoslo.
Si no se obtiene, sobreviene la carencia. No basta con dar comida y cobijo.

Much@s hemos borrado de nuestra memoria los años de nuestra infancia… nos decimos que es normal no recordalos. Nos creamos recuerdos en base a fotogramas, a explicaciones de los mayores… y muchas veces concluimos que fue una infancia feliz… o menos mala que muchas otras. Pero si experimentamos carencias… aunque no las recordemos… quedaron grabadas en nuestros cuerpos. Para suplir estas carencias nos inventamos una realidad paralela, puesto que la realidad era demasiado dura para aceptarla. Nos negamos a ser nosotros mismos para poder sobrevivir.

Explica la autora que, por desgracia, es una cadena, que se transmite de generación en generación… hasta que alguien comprende y logra romperla.

Alice nos advierte del peligro del mandamiento
Honrarás a tu padre y a tu madre
que se nos inculca a tod@s
Nos ha sido grabado, en lo más profundo, que si no los amamos somos muy mal@s hij@s, unos desagradecidos. Uno de los peores pecados que podemos cometer.

¿Como podemos amar a quienes nos han dañado?… aunque sea involuntariamente. Sentir dolor y no poder manifestarlo es una autentica represión. Toda persona que experimenta rechazo… con o sin motivo aparente, lo pasa muy mal animicamente. Su primera reacción es auto inculparse.


En la infancia somos muy vulnerables, necesitamos sentirnos amados y protegidos. Si por cualquier motivo no nos sentimos asi, desarrollamos mecanismos de autodefensa. 

No podemos soportar aceptar que quienes tienen que protegernos nos dañen.


Nuestra mente puede auto engañarse,aceptar como bueno lo que no lo es… pero nuestro cuerpo, que recuerda cada una de nuestras vivencias a lo largo de toda nuestra vida, no traga con la mentira y enferma.



Sentimos ira, envidia, inseguridad, miedo… sentimos la necesidad de dañar a otros… o auto lesionarnos… desarrollamos enfermedades varias… y somos incapaces de relacionarlo con nuestras carencias en la infancia.





Hasta que no tomamos conciencia del dolor recibido… y de las heridas que nos ha provocado, no somos capaces de sanarnos. Y asi y todo tendremos una gran batalla con nosotros mismos.

Si no podemos aun superarlo, redoblaremos nuestros esfuerzos en amar a quienes nos dañaron. Los adornaremos con todas las virtudes que podamos, los disculparemos… todo antes de vernos como unos malos hijos.


Alice Miller nos advierte sobre el peligro de perdonar, como terapia liberadora, muy recomendada por much@s terapeutas. Supongo que se refiere al peligro de perdonar para sentirnos buenos… que no es aceptación de la situación, sino miedo.



Yo creo que, mas que perdonar, la palabra es aceptar el pasado… no quedar anclad@s en el y comprender que es normal que nos sintamos enfadados, ya que nos fallaron y dañaron. 



Aceptar y comprender, para mi, es compreder que si se nos nego lo que necesitabamos… es porque nuestros padres arrastraban a su vez carencias de su infancia. No fueron conscientes del daño que nos provocaban… al igual que no eran conscientes del daño que arrastraban.

Esta comprensión no borra el daño recibido ni sus consecuencias… no se puede hacer borron y cuenta nueva. Hay que curar y sanar nuestras heridas.


¿Podemos superar nuestros traumas y asi después amarlos sinceramente?

Si ellos aun no son conscientes de los suyos, creo que no.


Ellos continuaran maltratandonos. ¿seremos capaces de fingir que no nos duele? ¿continuaremos viviendo una mentira y continuaremos renunciando a sentirnos plenamente aceptados y amados? Este comportamiento conlleva un gran desgaste…se paga un precio muy alto… y no soluciona nada… ni beneficia a nadie.



En este caso, lo mas sano es alejarnos. Superar el rechazo de quienes no nos comprenden…superar nuestra propia programación de la obligación de amar… y sin rencores  construirnos una vida acorde a quienes somos. 

Intentar explicarnos y dialogar…suele no funcionar… bien porque no estan preparados para aceptar su propio dolor… o bien porque no estan preparados para aceptar las consecuencias de sus traumas en nosotros.


Otra cosa es que nuestros padres, con el paso del tiempo, hayan tomado conciencia del daño recibido y el que nos han provocado. Desde esta perspectiva, si que creo que podemos  sanar nuestra relación con ellos.



 Cuando alguien daña, siempre hay un motivo subyacente detrás.



Sentimos los padres…que amamos por encima de todo a nuestros hijos y somos capaces… de lo que sea… para protegelos…(cuando tomamos conciencia del daño que les hemos provocado, mientras eramos victimas de nuestros propios traumas)… un dolor inmenso. 

Es dolor, impotencia, rabia hacia nosotros mismos. No nos vale justificación alguna… les hemos dañado, les hemos fallado, no fuimos conscientes de sus carencias, de su dolor.


Que nuestros hijos comprendan y nos acepten a su lado(cosa que puede o no ocurrir, dependiendo de su grado de dolor y comprensión)… es una alegria y agradecimiento infinitos. Es un balsamo curativo de tal magnitud, que solo l@s que lo experimentan pueden saber de que hablo. Por un lado hemos sanado nuestro pasado… y por el otro, nuestr@s hij@s has superado sus daños y nos aman.



Hemos de comprender que no podemos  esforzarnos en superar nuestros traumas por la mera fuerza de la voluntad… todos tenemos nuestros ritmos… lo logramos cuando estamos preparados. 



Cuando hemos tomado conciencia de las carencias de nuestra infancia… y de sus consecuencias… el siguiente paso (tanto si podemos aceptar a nuestros padres, como sino) es tomar conciencia del daño que hemos inflingido a los demás y a nosotros mismos… Hemos de salir del ciclo vicioso, del pez que se muerde la cola.



Creo sinceramente, aunque cueste muchas veces recordarlo, que todos… en todo momento, lo hacemos lo mejor que podemos. Que no significa que lo hacemos bien.



Es sano alejarse de una relación tóxica



Una criatura que no recibe el amor y comprensión que necesita, seguro que desarrollará un trauma… una enfermedad física o mental. Las carencias tienen infinidad de grados de manifestación.



Todo lo que vivimos, lo consideremos bueno o malo, son experiencias que nos enseñan a comprender. 



Nuestra realidad, no es más que un campo de energia moviendose en una determinada frecuencia. En el nivel energetico puro, decidimos materializarnos en esta “realidad” para vivir determinadas experiencias.  

Hemos escogido como y donde nacemos y lo que experimentamos a lo largo de toda nuestra existencia en este plano.
No hay buenos y malos en el mundo energetico… sino energias que se combinan para experimentar determinadas situaciones… el porque aun se me escapa… tal como lo veo en este momento…lo mas parecido,  a mi comprensión, es que nuestra realidad es una gran aula virtual… donde experimentamos lo que hemos decidido experimentar.