Asociación Antahkarana

Camino del instituto

Iba camino del instituto para un ensayo, cuando pasé ante la casa de Dave, que había sido mi mejor amigo antes de rechazarme porque yo había dejado las drogas. 


No sé cómo se me ocurrió entrar a despedirme de él, pues estaba a punto de terminar los estudios.

Dave bajaba por la escalera con su abrigo, pero me invitó a subir. 
Al principio la situación resultó muy tensa, pero después empezamos a hablar y hablar y reír y a contarnos todo tipo de anécdotas. 
Lo que iba a durar 15 minutos duró más de dos horas. ¡Nunca llegué a mi ensayo!
—Pero Dave, tú ibas a salir, le dije al fin.
De repente cambió su expresión.
—¿Por qué has venido esta noche?, me preguntó.
—Sólo para despedirme.
—Pero, ¿por qué esta noche precisamente?
—Pues… no lo sé.
Me enseñó una soga de dos metros con un nudo corredizo.
—Iba a ahorcarme.Rompió a llorar y me pidió que rezara por él. 

Nos abrazamos y empecé a rogar por él en aquel mismo instante. De camino a casa le dije a Dios:
—Señor, yo no sabía lo que Dave iba a hacer, pero Tú sí lo sabías, ¿verdad? Si puedes servirte de alguien como yo para ayudar a un pobre chico como Dave…, aquí estoy, Señor,úsame. (Tomado de Scott y Kimberly Hahn, “Roma, dulce hogar”


Algunas veces quedamos maravillados del resultado de un impulso completamente ilógico que hemos seguido… y de lo importante que ha sido para otros. Alguna vez me ha pasado que, necesitando una palabra de animo, esta me ha llegado de la persona… o en la forma mas inesperada…pero en el momento oportuno. Dios tiene su lógica…aunque no creamos en Él o no lo comprendamos. Dios nos da en todo momento lo que necesitamos…que no quiere decir que sea lo que queremos. Estamos aquí para aprender experimentando y todos jugamos el papel de maestros y alumnos…muchas veces sin pretenderlo. Algunas veces hasta podemos parecer un ángel a alguien a quien le hacemos un nimio favor según  nuestro parecer.

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