Asociación Antahkarana

¿Qué es la responsabilidad? a groso modo es responder por las reacciones que provoquen nuestras palabras y acciones.
 Así de sencillo y a la vez tan “olvidado” en nuestros días.
Podemos centrarnos en cualquier persona y faceta que se nos ocurra para ponerla como ejemplo…hoy vamos a centrarnos en algo que es obvio y que al mismo tiempo ha sido obviado.
Una persona tiene una idea, cree en una determinada filosofía …y encuentra a otras personas que le apoyan.
Pongamos que sus ideales son los más altos y que el bien común es su meta.
Estas personas creen firmemente que están preparados para organizar los destinos de una nación o comunidad. Crean un partido político y exponen sus ideas a la ciudadanía.  
Pongamos que alcanzan el poder o una parte del poder.
Las personas que han creado este partido admiten en sus filas a otras personas y a algunas de ellas les otorgan cargos.
Es de sentido común que quienes admiten a otros en sus filas son responsables de sus acciones y de las de las personas que han admitido. Son responsables de que se mantenga la filosofía inicial… o de que no se mantenga. Ha más poder más responsabilidad.
Hoy nos encontramos con algunos políticos y altos cargos de libre adjudicación que o bien han sencillamente expoliado a la ciudadanía o sus decisiones denotan una clara incompetencia. 
La responsabilidad última de las acciones de estas personas son de los que los han colocado en sus puestos, es obvio que eran ellos los que tenia que asegurarse de que estas personas eran competentes y honradas.
Pues no, no se responsabilizan, es más en primera instancia muchas veces intentan taparlo o justificarlo con el peso de su poder. Asumir la responsabilidad les haría grandes, negarla, esconderla o ignorarla les empequeñece.
Muchas veces no se puede reparar el daño causado, pero asumir la responsabilidad y con ella las consecuencias que conlleve, nos haría admitir que esa o esas personas intentaron hacerlo lo mejor que supieron, que su intención era buena. No hacerlo nos hace sospechar de la bondad de sus intenciones iniciales. 
Cuando alguien se cree preparado para asumir el papel de organizador, a mi manera de entender, primero tendría que preguntarse si él es la mejor opción… o es su ego el que lo impulsa y por tanto son sus intereses o es el servicio altruista a los demás. Creer que se pueden conciliar las dos opciones es auto engañarse, tarde o temprano entrarán en confrontación las dos opciones y la verdad acabará manifestándose.
Después es responsabilidad de la persona o personas que lo elevan al cargo el asumir las consecuencias de su decisión.
Hoy lo obvio se niega, se dice aquello de “yo no soy responsable de las acciones de esas personas, me engañaron, me equivoque” excusas, sencilla y llanamente excusas.
Todos en alguna manera hemos obviado lo obvio, nos hemos creído mejores de lo que somos o no nos hemos preocupado del resultado de nuestros apoyos. 
Ahora nos toca aprender y avanzar y no volver a cometer los mismos errores. 
Toda acción provoca una reacción, ahora es la hora de vivir las reacciones a nuestras acciones… y construir desde el conocimiento adquirido un mundo mejor.