Asociación Antahkarana

Soy abuela… y serlo es algo que no se puede explicar… solo se siente.

Mi nieta estaba sentada en mis rodillas y me miro a los ojos… a los parpados mas bien.
Me pregunto el porque mis parpados estaban arrugados.
Le respondi que era cosa de la edad, su piel esta muy tersa porque aun esta creciendo.

Entonces una lagrima rodo por su mejilla… y luego otra. No lloraba… sencillamente le resbalaban las lagrimas. Senti su inmensa tristeza. Es duro aceptar la separación inevitable de los que amamos… y es muy duro no poder evitarles este dolor a quienes amamos.

Mi nieta acaba de cumplir los seis años, acepta que las personas van envejeciendo y se mueren… pero esto no quita que le duela y mucho.

Imagina el momento… estabamos en mi coche esperando a que fuera el momento de que entrara en el cole…¿como actuar? No podia ponerme a cantar o ha explicarle un cuento… no podia distraerla para que no pensara. Se merecia una explicación que fuera sincera. Ella confia en mi… y yo no podia defraudarla.

Le explique que mi cuerpo…como todo… se va desgastado y llega un dia que ya no sirve. Pero que ni yo ni ella somos nuestro cuerpo.
Le explique que somos luz… que nuestro cuerpo solo sirve para contenernos durante un tiempo mientras estamos aqui en la tierra… y disfrutamos de las maravillas que nos rodean… como poder abrazar a quienes amamos, disfrutar de los juegos con los amigos, paladear comidas muy sabrosas, aprender conceptos… ¡experimentar!

Que no ha de entristecerse por el paso del tiempo… si yo no hubiese, como ella ahora comienza, crecido… no habria podido experimentar la dicha de ser madre… y con el pasar del tiempo de ser su abuela.
¿Como renunciar a la dicha de tener una nieta tan maravillosa?… y eso solo lo podia disfrutar envejeciendo.

Ya hace algun tiempo le enseñe como ver la luz que desprendemos por las manos… le dije que cuando morimos lo unico que ocurre es que nuestra luz se expande.
Los niños de hoy nacen con una comprensión mucho mas grande de las verdades universales que nosotros… me escuchaba atentamente y la notaba mas tranquila. Lo que le explicaba tenia sentido.

Le dije que el amor no sabe de espacio ni de tiempo… que ella igual ama a sus padres cuando los tiene delante que cuando esta en el colegio… no hace falta verse para amarse.

Le dije que el amor que sentimos la una por la otra no depende de que nos veamos… porque cuando pensamos en la otra… ya nuestros corazones se abrazan.
Que puede hablar conmigo con el corazón… que cuando yo ya no este no podre abrazarla y besarla… pero si hacer que sienta una calida sensación cuando piense en mi.

Le explique que cuando sea mas mayor le hablare de cosas que ahora aun no es el momento que aprenda. Que hay una pelicula donde se muestra como somos cuando morimos… y la luz que desprendemos.

Su respuesta fue… enseñame el trozo este de la pelicula…solo este trozo.

La pelicula se llama “La profecia celestina” o tambien se encuentra como “Las nueve revelaciones” evidentemente no es una pelicula para su edad… pero creo que si le pongo la escena donde se materializan los amigos que ya nos han dejado y que nos ayudan desde el otro lado, vera nuestra separación de una manera diferente. De todas maneras esperare a que me lo pida, los niños tienen sus ritmos y hay que respetarlos.

Llego el momento de llevarla a su clase, no queria que me fuera… me abrazaba y se pegaba a mi. Le explique a su profesora la conversación que habiamos tenido… por si la niña se sentia triste en clase. La profesora la cogio de la mano y fueron juntas a buscar un cuento… la tristeza se habia disipado. Por la tarde cuando su madre fue a recogerla ( les habia contado a sus padres lo que habia ocurrido) la profesora le dijo que estuvo feliz toda la jornada.

Si, estoy envejeciendo, cada dia me acerco mas al final… pero la conversación con mi nieta me hizo dar cuenta de que cada etapa de la vida es maravillosa.
Te dejo el enlace a la pelicula por si quieres verla… es una de mis peliculas preferidas.
las nueve revelaciones
James  Redfiel es el autor de una serie de libros para expandir nuestra conciencia, contados como novelas. Las nueve revelaciones es el primero de los libros.